Capítulo 84: ¿La tormenta se aplacó?
Logan leyó las palabras, sintiendo el peso de cada una. Era la llamada a regresar a su jaula de oro, a poner orden en el "desastre" que había creado, según los estándares de su padre.
Se quedó un momento más viendo aquella pantalla.
Pero entonces, un pequeño tirón en su manga lo sacó de sus pensamientos. Bajó la mirada. Lía le sonreía, sosteniendo su cuaderno.
—Mira, Logan —dijo, con esa confianza que le llenaba el corazón—, ¿qué tal ha quedado mi dibujo?
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