Capítulo 40 – Más que consejos, órdenes
Al día siguiente, Logan estaba en su oficina, concentrado en sus pendientes, con la misma serenidad forzada que se imponía cada mañana. Revisaba documentos, respondía correos, trazaba estrategias. Todo bajo control. Hasta que escuchó el sonido de la puerta abrirse sin previo aviso. No necesitó alzar la vista para saber quién era.
Su padre, Richard Langford.
“Dos veces en una misma semana”, pensó Logan con ironía. “Esto no augura nada bueno”.
No se alteró