Capítulo 29: Un odio mortal que destruye
Jamás imaginé que aceptar venir a esta cena me pondría en medio de un campo minado o más bien en una guerra de miradas gélidas. Desde antes de que entramos aquí, algo me decía que esta cena no iba a terminar en un final feliz.
Me enderezo en la silla, intentando recomponer mi postura, aunque por dentro siento que me desmorono. Aprieto las manos contra mis muslos y respiro hondo, fingiendo calma. No puedo darles el gusto de verme débil.
Me esfuerzo en man