Capítulo 120: Por fin existe la calma
El tiempo no borró las cicatrices, pero sí les enseñó a vivir sin que dolieran a cada paso.
Pasaron varios meses desde aquella noche en la que todo se quebró y, al mismo tiempo, se recompuso. El mundo siguió girando, indiferente al caos que había dejado Richard Langford tras de sí, pero para Logan, Ava y los niños, cada amanecer desde entonces tuvo un significado distinto. No fue inmediato. La tranquilidad no apareció de repente. Se construyó, día tras día,