YAMILA KAYÁ
Cuando salí de mi habitación, bañada, perfumada y vestida con un atuendo muy juvenil, ya Aarón estaba en el living sentado en mi sofá.
Amed después de escuchar una larga historia por fin se había dormido y desde la puerta entreabierta de su habitación, podía ver que Aarón lo había arropado.
Me concentré entonces en observar al hombre que estaba sentado en mi sala. Los nervios empezaron a atacarme todos juntos, pero no puedo negar que en la ducha había fantaseado en desnudar a es