YAMILA KAYÁ
Lo miré asustada, yo sabía perfectamente quien era la única persona que intentaba intimidarme por estos días . Solo una alimaña inmencionable como Andres Sandarti se atrevería a hacer algo en mi contra abiertamente. Tan poco hombre que se atrevía a atentar contra el coche en que viajaría su hijo horas más tarde…
Desde que estaba instalada en Estados Unidos no tenía enemigos, ni siquiera había discutido con alguien. Me había concentrado en ser una mujer respetable y a sacar a mis