YAMILA KAYÁ
El exquisito aroma de su costosa fragancia masculina me embargó en cada célula de mi cuerpo. Alcé el cuello instintivamente dejando que los labios de Aaron Bianchi acariciaran mi piel, recorriendo cada milímetro mi cuello y dejando brazas ardiendo a su paso.
Tragué saliva y cerré los ojos sintiéndo cada avance con mucho más intensidad; buscando coherencia para no dejarme consumir por su fuego.
Sus manos grandes se apoderaron de mis caderas y me atrajeron aún más contra s