AARÓN BIANCHI
Después de la pelea de aquella noche por el dinero del casino, y del accidente de mi madre, la resentida relación que llevaba con Andrés, sin reversa, iba de mal en peor.
Ese maldito demente tenia la jodid@ capacidad de sacarme de mis casillas, a pesar de que trataba de ignorar su existencia y sus provocaciones la mayor cantidad de tiempo que me era posible.
Lo de nosotros no era una aversión sencilla, ni un desprecio injustificado. Habíamos cruzado ambos puertas de las que no se