Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas mentiras que nos decimos para sobrevivir eventualmente se convierten en las cadenas que nos destruyen.
La puerta de mis habitaciones se cerró con un sonido definitivo que resonó en mis huesos. Theron golpeó inmediatamente después, su voz amortiguada por la madera maciza.
—Vex, necesitamos hablar sobre lo que sucedió en la arena.
—No —mi voz salió más áspera de lo que pretendía—. Déjame solo.
—Maldita sea, Vex, esto no es—
—He dicho que me dejes solo.
El silencio que siguió fue tenso, cargado de preocupación no expresada. Finalmente, escuché sus pasos alejándose por el corredor. Marcus intentó después, luego Kael con su característica persistencia, pero mi respuesta fue la misma. Nadie entraría. Nadie me vería así.
Me dejé caer en el silló







