El viaje de regreso al territorio del Crepúsculo fue una pesadilla borrosa de sangre, lágrimas y desesperación. Vex había cargado a Marcus durante los primeros kilómetros, con los músculos de sus brazos tensándose bajo el peso de un hombre que normalmente no necesitaba ser cargado por nadie. Kael corría adelante, explorando el camino en busca de posibles emboscadas. Y yo caminaba detrás de ellos, con el cuerpo entumecido y la mente vacía excepto por una única verdad devastadora que se repetía una y otra vez.
Mi padre estaba muerto.
Lo había conocido durante cinco minutos.
Y luego lo había perdido para siempre.
Las palabras de Sera resonaban en mi mente, aunque ella permanecía extrañamente silenciosa desde la batalla. "Este dolor es tuyo. Debes sentirlo completamente." No estaba segura de cuándo había aprendido a ceder control voluntariamente, cuándo había decidido que algunas experiencias humanas eran demasiado sagradas para compartir. Pero apreciaba el gesto más de lo que las palabra