Damon
El olor a carne quemada seguía en el aire. Penetrante. Insoportable. Pegado en la garganta como si las cenizas se hubieran colado en mi alma.
La mañana había llegado, pero el sol apenas podía colarse entre los árboles calcinados. Un bosque entero hecho ruinas… por ella. Por mi Cassie.
Me giré lentamente para mirarla. Dormía entre las mantas que improvisé con mi chaqueta y lo que quedó de una tienda de campaña chamuscada. Su rostro, cubierto por mechones pegajosos de sudor y sangre, era un