C84: YA LE HA VISTO EL ROSTRO.
Asherad soltó un suspiro pesado de fastidio. Todo aquello le resultaba agotador, innecesario, una sucesión de escenas que, a su juicio, no eran más que el reflejo de la conducta inmadura que África venía mostrando desde hacía tiempo. Para él, su actitud se había vuelto infantil, caprichosa, y esa constante inestabilidad comenzaba a cansarlo de verdad.
Se giró entonces hacia Sigrid y caminó hacia ella. La loba, al sentir su cercanía, bajó la cabeza e intentó ocultar el rostro.
—Alfa… por favor,