C84: YA LE HA VISTO EL ROSTRO.
Asherad soltó un suspiro pesado de fastidio. Todo aquello le resultaba agotador, innecesario, una sucesión de escenas que, a su juicio, no eran más que el reflejo de la conducta inmadura que África venía mostrando desde hacía tiempo. Para él, su actitud se había vuelto infantil, caprichosa, y esa constante inestabilidad comenzaba a cansarlo de verdad.
Se giró entonces hacia Sigrid y caminó hacia ella. La loba, al sentir su cercanía, bajó la cabeza e intentó ocultar el rostro.
—Alfa… por favor, no me mire —murmuró, casi en un ruego.
Asherad notó el pelo revuelto de Sigrid. Él extendió la mano hacia el suelo, recogió el velo y se asomó a Sigrid para colocárselo de nuevo sobre la cabeza. Solo después de eso volvió a mirarla.
—Quiero saber qué fue lo que ocurrió aquí —aseveró.
A Sigrid ese acto suyo la conmovió. Que el Alfa se tomara la molestia de cubrirla le resultó profundamente significativo. Alguien como él no tenía por qué preocuparse por detalles así, y aun así lo había hecho, cons