C61: ES UNA ORDEN DIRECTA DE TU ALFA.
Asherad tensó la mandíbula de forma visible.
—Me aseguraré de que esos lobos reciban exactamente lo que merecen —declaró.
Sigrid no respondió. Permanecía con la cabeza inclinada y la postura cerrada.
Asherad, por su parte, hablaba con ella y procuraba mantener toda su atención en la conversación, pero le costaba trabajo. El aroma de Sigrid se había extendido por la habitación, llenándolo todo de manera casi sofocante.
Era intenso, envolvente, cada vez más presente. Asherad lo percibía con una claridad inquietante, y con cada respiración le resultaba más difícil mantener la compostura, más arduo resistir el impulso primitivo que su lobo interior le exigía atender.
Hizo un esfuerzo consciente por centrarse, por no dejarse arrastrar por esa sensación que le nublaba el juicio, y volvió a hablar.
—¿Tienes familia? —cuestionó.
Sigrid dudó un instante antes de responder.
—Yo… solo tengo a mi madre. Forma parte de la servidumbre de una familia importante.
—¿Eres casada? ¿Tienes hijos?
Sigrid