C52: UNA SOLA VEZ BASTARÁ.
Sigrid se dispuso a descender de la carroza, convencida de que el trayecto había llegado a su fin. Acomodó el velo y se inclinó ligeramente hacia la puerta, preparada para abrirla con cuidado. Sin embargo, no tuvo tiempo de hacerlo.
La puerta se abrió de manera abrupta, con una violencia inesperada, y el golpe de la madera contra el costado de la carroza resonó en el silencio nocturno. El sobresalto la hizo retroceder instintivamente.
Frente a ella apareció el mismo hombre que había conducido e