C428: QUIERO HACERLO A MI RITMO.
Giskar estaba a punto de inclinarse nuevamente sobre Nayla para continuar besándola, pero ella apoyó ambas manos sobre los hombros de él y, con una inesperada decisión, lo hizo girar hasta dejarlo recostado sobre el colchón. Después se acomodó encima de él, observándolo desde arriba.
El Alfa arqueó las cejas, sorprendido por aquel movimiento repentino.
—Parece que ya no estás tan nerviosa —comentó mientras la contemplaba.
—Es porque me transmites seguridad... y además yo también quiero complace