C429: HIJO DEL ALFA Y SU MATE.
Durante los días posteriores a la boda, el palacio entero permaneció envuelto en el movimiento constante de preparativos y despedidas. Las criadas iban y venían por los corredores cargando cofres, cajas y prendas cuidadosamente dobladas, mientras Nayla revisaba una y otra vez todo aquello que debía llevar consigo antes de abandonar Ford.
Sobre la cama de su alcoba se acumulaban vestidos, joyas, libros y pequeños objetos personales que habían formado parte de su vida desde hacía años. Sin embarg