C38: PUEDE SENTIRSE ORGULLOSO.
África inclinó la cabeza con gesto sumiso, evitando sostenerle la mirada, y habló con una voz que buscaba sonar dócil y arrepentida.
—Lo siento, mi Alfa —dijo finalmente—. Sé que fue imprudente e irresponsable de mi parte. No debí actuar de ese modo. —Hizo una breve pausa, como si midiera cuidadosamente cada palabra—. Pero, por favor, dejemos eso a un lado por ahora. Celebremos que el cachorro ha nacido y que está con vida.
Asherad no respondió. Su atención se centró por completo en el recién nacido. Bajó la mirada y lo observó con detenimiento, recorriendo con sus ojos cada detalle: el pequeño rostro aún estaba cubierto de sangre, la piel húmeda, el cuerpo diminuto todavía manchado por los restos del parto, y el cordón umbilical recién cortado evidenciaba la crudeza del nacimiento. Aquella escena, tan desordenada y carente de protocolo, tensó su expresión.
—¿Tú le cortaste el cordón? —preguntó al fin, sin apartar la vista del cachorro.
África dio un ligero respingo, sorprendida por l