C336: NO PUEDE SER QUE SEA DE MI MADRE...
En aquel lugar se hallaban estantes alineados, gavetas cerradas, y escritorios cubiertos por una fina capa de polvo. Nayla comenzó a revisar cada uno de esos espacios, inspeccionando cada rincón con la esperanza de encontrar aquello que tanto buscaba.
Sin embargo, en medio de su recorrido, algo llamó su atención de forma abrupta: una irregularidad en una de las paredes, una serie de leves protuberancias que parecían ocultar algo detrás de una tela pesada, como si se hubiese intentado disimular