—¿Qué es lo que tienes para decirle? —preguntó Rayborn—. No hay nada más que ustedes dos deban hablar.
—Quiero despedirme —respondió Nayla—. Padre… sabes bien lo que siento por ella. Necesito hacerlo para poder dejar todo atrás, para cerrar ese capítulo y continuar con el destino que me has impuesto.
Rayborn exhaló con impaciencia, como si aquella explicación no le resultara convincente.
—No necesitas nada de eso. Basta con que la olvides, eso es todo.
—Por favor, padre… esto es importante para