—Ya te expliqué que esta situación es excepcional —replicó Rayborn—. Se trata de algo crucial. Además, no estarás ausente por mucho tiempo. Un par de meses, nada más. Luego regresarás y continuarás con tu vida.
Dalila desvió la mirada, manifestando su desacuerdo sin necesidad de palabras.
El Alfa dejó escapar un suspiro, como si aquella resistencia le resultara familiar. Se levantó de su asiento y comenzó a rodear el escritorio con paso lento.
—Ay, Gael… hijo mío. Siempre has sido así. Dices lo