C303: CUALQUIERA, MENOS YO.
Damián guardó la carta en el interior de su ropaje.
—No te preocupes. Si hay alguna manera en la que pueda serte útil, ten por seguro que lo seré.
Dalila asintió con un leve movimiento de cabeza y una ligera sonrisa se dibujó en sus labios antes de girarse y alejarse. Se encontraban en un rincón apartado, lo suficientemente discreto como para mantener la conversación lejos de oídos ajenos, pero no lo bastante seguro como para prolongar su permanencia allí.
Avanzó hacia el corredor cuando la voz