C288: UNA HEMBRA.
El rostro de Gael perdió todo color en cuanto comprendió lo que Damián acababa de ver. Rápidamente llevó ambas manos a la parte desgarrada de su uniforme y cerró la tela contra su pecho, apretándola para ocultar las vendas que rodeaban su torso.
Damián, por su parte, permanecía completamente paralizado frente a ella. Sus ojos estaban abiertos de par en par, desorbitados por la incredulidad, y su rostro había perdido toda expresión coherente. Parecía incapaz de procesar lo que acababa de descubr