C23: TE MERECES UN CASTIGO.
Asherad chasqueó la lengua con evidente fastidio, y su rostro se contrajo en una mueca de impaciencia antes de hablar.
—No puedo creer que de verdad esté escuchando todas las tonterías que dices —sentenció con frialdad—. Levántate y vete de una vez. Y no vuelvas a mi estudio para decirme estas estupideces.
Dicho eso, le dio la espalda y regresó a su escritorio, donde volvió a sentarse con un movimiento brusco, dando por concluida la conversación de manera definitiva.
África permaneció quieta p