—Africa, no digas tonterías —impuso Asherad—. Nuestro matrimonio no está basado en sentimentalismos ni en romanticismo. Tenemos una misión que cumplir. De nosotros depende nuestro linaje.
Africa sintió que una punzada aguda se alojaba en su pecho. Las palabras del Alfa no dejaban espacio para interpretaciones: su función dentro del Clan era clara, y cada fallo era una amenaza a su posición y, posiblemente, a su vida misma.
—Y tu misión principal es la de concebir un heredero que, hasta ahora,