C157: LA VIDA DE UNA LUNA NO VALE NADA.
Los juicios se acercaban a su fin, y con ello llegó el momento de pronunciar los veredictos. El primero en escuchar su destino definitivo fue Cedric.
El juez se puso de pie y dirigió una mirada al círculo de lobos que lo acompañaban, aquellos encargados de impartir justicia junto a él. No hubo discusiones visibles, todos habían llegado a la misma conclusión. La decisión era unánime.
—Cedric —anunció el juez—, este tribunal te pregunta: ¿cómo te declaras?
—Inocente —respondió él sin vacilar.
Era