Oliver permanecía aún inclinado en su reverencia cuando notó que el Alfa no se encontraba solo. En el estudio también estaban presentes el Beta y otro Delta, reunidos alrededor del escritorio en lo que claramente era una conversación de carácter formal.
Aquello incrementó su nerviosismo, pero no lo hizo retroceder.
—Lamento profundamente interrumpir su reunión, Alfa —dijo—, pero considero mi deber informarle sobre lo que está ocurriendo en la sala principal de esta mansión.
—¿Qué sucede? —preguntó Asherad.
—Tiene que ver con la señorita Sigrid —respondió Oliver sin rodeos.
El nombre captó de inmediato la atención del Alfa. Sin embargo, antes de que pudiera reaccionar, el Beta intervino con un semblante de desagrado.
—Estamos en medio de una reunión muy importante —dijo Cedric con severidad—. No es apropiado interrumpirnos por asuntos irrelevantes.
Cedric ya sabía que el Alfa tenía una amante y que se trataba de Sigrid, ya lo había hablado con África en cuanto ella lo descubrió. Pero