C11: TU DEBER ES OBEDECERME.
Sigrid se quedó rígida al sentirlo tan cerca, al percibir el calor de su cuerpo y la tensión súbita que emanaba de él. La cercanía la estremeció, no solo por el contacto, sino por la intensidad que se desprendía de Asherad, como si algo en su interior se hubiera encendido de repente.
Él la sujetó con firmeza y hundió el rostro en el hueco de su cuello, allí donde la piel era más sensible. Inhaló profundamente, una y otra vez, como si necesitara cerciorarse, como si temiera que aquel aroma volvi