C11: TU DEBER ES OBEDECERME.
Sigrid se quedó rígida al sentirlo tan cerca, al percibir el calor de su cuerpo y la tensión súbita que emanaba de él. La cercanía la estremeció, no solo por el contacto, sino por la intensidad que se desprendía de Asherad, como si algo en su interior se hubiera encendido de repente.
Él la sujetó con firmeza y hundió el rostro en el hueco de su cuello, allí donde la piel era más sensible. Inhaló profundamente, una y otra vez, como si necesitara cerciorarse, como si temiera que aquel aroma volviera a desaparecer. Olfateó con insistencia, con una devoción casi desesperada, absorbiendo cada matiz, cada nota que confirmaba lo que había sospechado desde la noche anterior.
Sigrid sintió su respiración intensa contra la piel, el aliento cálido que la recorrió como un escalofrío involuntario. Su propio cuerpo reaccionó, temblando levemente.
Asherad permaneció allí unos instantes más, como si aquel contacto fuera la única forma de anclar su realidad.
—Lo sabía… sabía que no me lo había imagin