—¿Qué jaula?
La voz de Céline salió sin aire.
Nadie respondió de inmediato.
La grabación había terminado, pero Emilia seguía en la sala. Su miedo. Su respiración rota. Esa última frase, lanzada desde el borde de la muerte como una piedra contra un vidrio que apenas ahora empezaba a quebrarse.
Pregunta por la jaula de Céline.
Aryanna miró a la mujer que, unas horas antes, había entrado a la mansión como una amenaza envuelta en elegancia. Ahora Céline Rousseau estaba de pie junto a la mesa, con el