Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa madrugada del sábado llegó con el peso de una sentencia no pronunciada.
Aryanna no había logrado dormir más de dos horas seguidas, su mente atrapada en un bucle infinito de preguntas sin respuesta y verdades a medias que dolían más que las mentiras completas. Se había acostumbrado al insomnio como quien se acostumbra a una herida crónica: sabía que dolería, pero había aprendido a funcionar con el dolor.







