Durante toda la noche el viento estuvo soplando contra los árboles como si me advirtiera:
— Detente.
Pero no podía hacerlo, la actitud de ira de mi padre y la negativa de Alma de hablar, eran suficientes evidencias de que lo que ocultaban era algo que yo tenía que saber.
Además, el mismo Eirik guardaba un silencio intrigante ante los secretos que se suponía que me serían desentrañados uno a uno.
Algo ocultaba la muerte de mi madre que nadie