La gala continuó, pero después del discurso de Esmeralda y la caída pública de Caricia, el ambiente había cambiado por completo. Ya no era una simple reunión de empresarios; era el nacimiento oficial de una nueva era para Aurelia.
El Palacio de los Cipreses brillaba bajo las enormes lámparas de cristal importadas de Italia. Las mesas cubiertas de lino blanco y arreglos florales parecían pequeñas islas de lujo en medio del gigantesco salón. Los músicos tocaban una melodía suave con violines y pi