Mundo ficciónIniciar sesiónEl miércoles comenzó sin tregua.
No hubo tiempo para dudas, ni para procesar lentamente lo que estaba ocurriendo. La gala era en dos días, y el mundo no se iba a ajustar al ritmo de Esmeralda. Ella tenía que elevarse… o quedarse atrás. El Licenciado Arriaga no era un hombre que desperdiciara palabras. A las nueve en punto ya la esperaba, impecable, con una carpeta digital en mano y un itinerario preciso. —Señorita Villarreal, hoy definiremos su






