Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio que quedó después del compromiso no fue incómodo… fue denso. De esos que no presionan, pero sí obligan a pensar. Esmeralda aún sentía el peso de lo que acababa de aceptar, no como una carga, sino como algo que debía acomodar dentro de sí sin perderse en el proceso. Don Maximiliano la observó unos segundos más, como si midiera no su reacción, sino su fortaleza. Y entonces habló de nuevo, rompiendo esa quietud con algo mucho más inmediato.
—No hay tiempo para procesar lentamente






