Capítulo 37: Lo Que No Se Puede Ocultar..
Después de ese encuentro, el mundo no cambió.
Pero Esmeralda sí.
No fue algo visible para todos.
Pero para quien sabía mirar… era evidente.
Ya no había rastro de la duda que antes aparecía en ciertos momentos. Ya no había ese pequeño titubeo antes de responder, antes de decidir, antes de sostener una mirada.
Ahora… había certeza.
No absoluta.
Pero suficiente.
Caminó sin rumbo fijo por unos minutos después de dejar a Caricia atrás. No porque estuviera perdida, sino porque necesitaba permitir que