El trayecto de regreso al distrito financiero fue un despliegue de velocidad controlada. Las calles, desiertas a esas horas de la madrugada, reflejaban los destellos de las luminarias sobre el asfalto húmedo por la neblina marina. Esmeralda no apartaba los ojos de la tableta portátil, monitoreando el estado del congelamiento de datos que Emilio ejecutaba desde las entrañas de la torre. El indicador del nodo espejo de la capital parpadeaba en amarillo: una batalla digital en tiempo real entre l