Aquella noche nadie volvió a dormir.
Pero mientras Emilio permanecía junto a Esmeralda, intentando procesar todo lo ocurrido, Gabriel seguía observando los documentos.
Algo no encajaba.
Y cuanto más lo analizaba...
Más evidente se volvía.
No era el acta.
No era la gemela.
No era siquiera Leónidas Devereux.
Era la fecha.
La fecha de la carta.
Gabriel tomó nuevamente el sobre encontrado en la caja.
Lo observó bajo una lámpara.
Y entonces vio algo que antes había pasado desapercibido.
Una marca.
M