La discusión no terminó.
Se transformó.
Porque lo que comenzó como resistencia terminó convirtiéndose en algo más profundo, más cercano, más difícil de sostener sin romperse.
—No entiendes —dijo Esmeralda, caminando unos pasos, intentando recuperar espacio—. Si dejo que entres en esto, pierdo el control de todo.
—No tienes el control de esto —respondió Emilio, acercándose—. Y no es algo que puedas resolver sola.
—Siempre lo he hecho.
—Pero esta vez no es solo tu problema.
Ella se giró de golpe.