Los días siguientes a la propuesta parecieron sacados de un sueño.
La noticia del compromiso de Esmeralda Villarreal y Emilio Salazar se extendió rápidamente por Aurelia.
Los medios intentaron conseguir entrevistas.
Las revistas quisieron fotografías exclusivas.
Los empresarios más importantes enviaron regalos y felicitaciones.
Pero, por primera vez, nada de eso era importante para Esmeralda.
Porque toda su atención estaba puesta en algo mucho más valioso.
Su futuro.
Su verdadera familia.
Y el