La habitación quedó sumida en un silencio aterrador.
Todos observaron a Sebastián.
Su rostro había perdido completamente el color.
Por primera vez desde que apareció en el hospital, parecía un hombre verdaderamente asustado.
No por él.
Sino por alguien más.
Esmeralda dio un paso hacia su hermano.
—Sebastián... ¿quién es?
Él tardó varios segundos en responder.
Como si pronunciar aquel nombre pudiera hacerlo real.
Como si hubiera pasado años intentando olvidarlo.
Finalmente levantó la mirada.
—Ha