El mundo pareció detenerse tras aquellas palabras.
Una carta.
Una última verdad escrita por Victoria Villarreal antes de morir.
El viento azotaba el jardín incendiado mientras el fuego seguía consumiendo lentamente la mansión familiar. Las luces de las patrullas comenzaban a rodear la propiedad a lo lejos, tiñendo la noche de rojo y azul, pero nadie se movía.
Nadie respiraba con normalidad.
Porque todos entendían que aquella carta podía cambiarlo todo.
Esmeralda sentía el corazón golpeándole br