El tiempo pareció detenerse dentro de la oficina de Don Maximiliano.
Esmeralda sintió que la sangre abandonaba su rostro.
—¿Un… cuerpo? —susurró con la voz quebrada.
El guardia asintió nerviosamente.
—La policía aún no confirma la identidad porque el cadáver quedó completamente calcinado… pero el vehículo pertenece al Consorcio Villarreal y salió de la mansión hace menos de treinta minutos.
Emilio reaccionó de inmediato.
Su mente fría comenzó a analizar cada detalle.
Adrián desaparecía justo de