El salón de la mansión Villarreal quedó completamente paralizado.
Nadie respiraba.
Nadie hablaba.
El eco de aquel mensaje parecía haber arrancado el aire del lugar.
"Ya hablé con Victoria. Esta noche todo termina."
Esmeralda sintió que las piernas le fallaban.
Emilio la sostuvo inmediatamente antes de que cayera, pero incluso él había perdido parte de su habitual frialdad. Sus ojos verdes permanecían fijos en el agente que sostenía el teléfono recuperado del vehículo calcinado.
—¿Están seguros