El ambiente dentro del salón privado de “Aura” estaba completamente roto.
Las asistentes permanecían inmóviles junto a las paredes de cristal, fingiendo ordenar vestidos mientras observaban de reojo el enfrentamiento que tenía paralizada a la boutique entera.
La tensión era tan espesa que parecía imposible respirar.
Caricia seguía frente a Esmeralda con el pecho subiendo y bajando violentamente por la rabia. Sus uñas perfectamente arregladas estaban enterradas en las palmas de sus manos.
Y aun