El aire dentro del salón privado de “Aura” se volvió irrespirable.
Las asistentes permanecían inmóviles.
Nadie se atrevía a intervenir.
Porque lo que estaba ocurriendo frente a ellas ya no era una simple discusión entre clientas de la alta sociedad.
Era una batalla silenciosa por el poder.
Por el apellido Villarreal.
Por el lugar que cada una ocupaba en Aurelia.
Esmeralda sostuvo la mirada de Caricia sin pestañear.
La furia de su prima era casi salvaje, mientras ella permanecía firme, elegante