~MAKSIM~
Entré a la casa sin anunciarme, como siempre lo hacía, pero esta vez no fue el siempre bien recibido y pacífico silencio lo que me recibió. Fue otra cosa.
El aire olía a vino. A comida. A algo… doméstico que no me gustaba.
Demasiado doméstico.
Avancé unos pasos, quitándome el abrigo sin prisa mientras mi mirada recorría el lugar, captando cada detalle con la precisión automática con la que evaluaba cualquier espacio al que entraba.
La sala no estaba intacta como la había dejado. H