Y REALMENTE SON...
~MAKSIM~
Una vez que entramos al consultorio, Alessia se acomodó en la camilla con una tranquilidad que yo no compartía, aunque procuré que no se notara. Permanecí a su lado, de pie, con una mano apoyada sobre el borde del colchón y la otra dentro del bolsillo del pantalón.
No necesitaba sentarme. Tampoco necesitaba que nadie me explicara que aquello era un procedimiento rutinario. Había leído suficiente durante las últimas noches para saber que, a esa altura del embarazo, la ecografía perm