~ALESSIA~
Maksim respiró profundamente, pero ni eso ayudó para tranquilizarlo aunque fuera un poco. Sus ojos estaban inyectados en furia, parecía un animal completamente enajenado y creo que si no se hace viera tratado de mí, su esposa, la mujer a la que quería, me hubiera metido dos tiros en la cabeza.
—¿Cómo que no es para tanto? —ladró.
Sí yo hubiese sido otra mujer, una temerosa, una de esas que solamente agachan la cabeza y se someten a sus esposos, probablemente habría temblado de miedo o