~PAOLO~
No habíamos pegado el ojo ni un solo segundo y aún así ninguno de los dos nos sentíamos cansados o con sueño. De hecho, yo me sentía emocionado porque presentía que íbamos a tener un poco de acción, pues dudaba que atraparla resultara demasiado fácil.
Desde las siete de la mañana llevábamos siguiéndola por toda la maldita ciudad mientras hacía compras con el dinero que Sergei le había dado la noche anterior.
Exactamente las mismas mierdas que habíamos escuchado en la llamada.
Yo no era