~ALESSIA~
Llevaba más de una hora apostada frente a la ventana que daba hacia la entrada principal del terreno, observando en silencio. Nicolo y Paolo estaban a punto de regresar, trayendo a esa basura rusa de Irina Petrova, y yo no podía esperar el momento de tenerla frente a mí finalmente.
Hacía más de una hora que, desde la pista clandestina de la Bratva Volkov en Rockford, nos habían avisado que el avión había llegado desde Moscú, y yo ya estaba desesperada. No podía esperar la hora en