~MAKSIM~
No pensé. No medí. No dudé.
En ese maldito momento el mundo se redujo a una sola cosa: ella.
Alessia sobre esa barra, moviéndose como si el lugar le perteneciera, como si cada maldito hombre que la miraba tuviera derecho a hacerlo, como si yo no existiera.
Esas jodidas enormes caderas giraban y se balanceaban con una gracia ágil, y su nube de sedoso cabello rubio caía en cascada por su espalda mientras inclinaba la cabeza, levantaba los brazos por encima de la cabeza y enloquecía a los